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  • Juan Manuel Tavella

6. Karma, Reencarnación y Yoga Integral

Updated: May 21


Según el entendimiento que en muchas filosofías espirituales se tiene acerca de la reencarnación, el alma está en el mundo a causa de sus deseos, apego e ignorancia; y debe seguir retornando a la existencia hasta tanto desista de su apego, abandone sus deseos y despierte al conocimiento de su verdadera Naturaleza. Sería el deseo ignorante el que la obliga a retornar a una existencia corporal hasta que se ilumine y se libere. Su encarnación, ya sea humana o animal, ya sea en la Tierra o en otros planos de existencia, celestiales o infernales, es resultado de los méritos o faltas que ha acumulado; es decir que está signada automáticamente por su Karma. El alma, desde esa perspectiva, está sujeta a una ley mecánica que retribuye el bien y el mal ejercidos en la forma de castigos y recompensas.


Pero Sri Aurobindo nos habla de una manera diferente acerca del verdadero significado y funcionamiento de esta ley. Un mundo que solamente existe para dar lugar a una rueda interminable de Ignorancia cuya única salida es escapar de él definitivamente, no tiene una razón de ser; un mundo que funciona únicamente como una escuela que aplica castigos y recompensas a nuestros pecados y virtudes, no hace ninguna apelación a nuestra inteligencia. Si nuestra alma es Divina e inmortal no puede existir únicamente para recibir esta forma primitiva de educación moral sin otra posibilidad de expresión en el mundo. La Naturaleza del universo creado no puede ser solamente un proceso mecánico y una ley inexorable, porque la Divinidad es inmanente a la creación, ésta es también Ser y Consciencia.


“No resulta concebible que el espíritu interior sea un autómata en manos del Karma, un esclavo en esta vida de sus acciones pasadas; la verdad debe ser menos rígida y más plástica. Si cierta cantidad de resultados del Karma pasado es formulada en la vida actual, debe ser con el consentimiento del Ser Psíquico que preside la nueva formación de su experiencia terrena y que asiente no meramente a un proceso externo compulsivo, sino también a una Voluntad y Guía secretas. Esa voluntad secreta no es mecánica, sino espiritual; la guía proviene de una Inteligencia que puede usar procesos mecánicos pero no es su esclava. La auto-expresión y experiencia son lo que el alma busca mediante su nacimiento en el cuerpo; (...) pues el principio no es la estructuración de una Ley mecánica, sino el desarrollo de la naturaleza a través de la experiencia cósmica de modo que eventualmente puede crecer desde la Ignorancia. Debe haber, por lo tanto, dos elementos, Karma como instrumento, pero también la Consciencia y Voluntad secretas que trabajan interiormente a través de la mente, la vida y el cuerpo como usuarios”. (The Life Divine)


Podemos decir que el alma entra al cuerpo para la experiencia y el crecimiento del ser. No está atada a los límites impuestos por pasadas acciones, utiliza los elementos que necesita para configurar la existencia y la línea de desarrollo y aprendizaje que desea seguir.

El placer y el dolor, el éxito y el fracaso, la alegría y el pesar, son partes de esa experiencia y medios para ese desarrollo. El alma podría, incluso, elegir el sufrimiento o el infortunio como auxiliares de esa tarea, como disparadores o estimulantes de un rápido despertar, y rechazar la prosperidad por el riesgo de que conduzca a la relajación del esfuerzo espiritual necesario. Sería equivocado pensar que lo que encontramos grato o desagradable sean recompensas o castigos, la felicidad o el éxito superficiales que a veces perseguimos son una imagen velada y distorsionada de la verdadera Dicha espiritual, y no constituyen el verdadero objetivo de nuestra existencia.

Si el propósito completo del Karma fuese enseñar al espíritu encarnado a ser bueno y moral, el hecho de que la mente no retenga la información de su existencia anterior le privaría de la oportunidad de comprender a qué se deben sus circunstancias, o por qué acciones está siendo castigado o recompensado.

“Pero si un constante desarrollo del ser mediante un desarrollo de la experiencia cósmica es el significado, y la construcción de una nueva personalidad en un nuevo nacimiento es el método, entonces cualquier recuerdo persistente o completo de la vida o vidas pasadas podría ser una cadena y un serio obstáculo; se trataría de una fuerza para la prolongación del viejo temperamento, carácter, preocupaciones, y un tremendo agobio entorpeciendo el libre desarrollo de la nueva personalidad y su formulación de la nueva experiencia. (...)

La ley que nos priva de la memoria de vidas pasadas es una ley de la Sabiduría cósmica y sirve a su finalidad evolutiva, no la perjudica”.



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El Yoga Integral y otros caminos

Si la concepción de Shankara de la Consciencia pura indiferenciada como el Brahman es tu visión de ello, entonces no es el camino de este Yoga el que deberías elegir; pues aquí la realización de la pura Consciencia y Ser es sólo el primer paso y no la meta. Pero un impulso creativo interno no puede tener lugar en una Consciencia indiferenciada - toda acción y creación debe ser, necesariamente ajena a ella.

No baso mi Yoga en el suelo insuficiente de que el Ser (no el alma) es eternamente libre. Esa afirmación no conduce a nada más allá de sí, o, tomado como punto de partida, podría igualmente llevar a la conclusión de que la acción y creación no tienen significado o valor. La pregunta no es otra que la del significado de la creación, de si hay un Supremo que no es meramente una pura Consciencia y Ser Indiferenciados, sino la fuente y soporte también de la energía dinámica de la creación y si la existencia cósmica tiene para Ello un significado y valor. Esta es la cuestión que no puede ser establecida mediante lógica metafísica que trabaja con palabras e ideas, sino mediante una experiencia espiritual que va más allá de la Mente y entra en realidades espirituales. Cada mente está satisfecha con su propio razonamiento, pero para propósitos espirituales esa satisfacción no tiene validez, excepto como indicador de cuan lejos y en qué línea cada uno está preparado a ir en el campo de la experiencia espiritual. Si tu razonamiento te conduce hacia la idea de Shankara sobre lo Supremo, eso podría ser una indicación de que el Advaita Vedanta (Mayavada) es tu camino.

Este yoga acepta el valor de la existencia cósmica y sostiene que es una realidad; su objetivo es entrar en una Verdad.Consciencia superior o Consciencia Divina supramental en la que acción y creación son la expresión no da la ignorancia y la imperfección, sino de la Verdad, la Luz, el Ananda (Dicha) Divino. Pero para eso, una entrega de la mente, la vida y el cuerpo mortales a esa Consciencia Superior es indispensable, ya que es muy difícil para el ser humano mortal pasar por su propio esfuerzo más allá de la mente a una Consciencia supramental en la que el dinamismo no es más mental sino un poder totalmente diferente. Sólo aquellos que pueden aceptar la llamada a tal cambio deberían entrar a este yoga.



En una carta a su hermano Barin, de 1920, Sri Aurobindo le cuenta sobre el camino que ya estaba comenzando a transitar:


“Los antiguos Yogas tenían una laguna: no se preocupaban más que del mental y del Espíritu, y se contentaban con experiencias espirituales al nivel mental. Ahora bien, el mental no puede captar más que fragmentos; no puede abarcar al Todo invisible, al Infinito. Para alcanzarlo, no dispone de ningún medio excepto el samadhi, el moksha, el nirvana, etc. Es cierto que algunos llegan a esta liberación sin forma ni atributos, pero ¿cuál es el fruto? ¿Qué cambio producen en la humanidad? El Brahman, el Yo, el Divino, ¡están presentes eternamente! pero lo que Dios quiere para el hombre, es que él Lo encarne aquí abajo, a la vez en sí mismo y en la colectividad, que Lo realice en la vida. Los antiguos sistemas de yoga no han podido armonizar ni unificar la vida material y la vida espiritual; han rechazado el mundo considerándolo como una ilusión (maya), o como un juego transitorio, lo que ha provocado, como consecuencia, el ocaso de la fuerza de vida, la degeneración de la India. ‘Estos pueblos perecerían si yo no realizara las obras’, dice el Gita. Y ‘estos pueblos’ de la India han caído realmente en la decadencia. Algunos sannyasis (ascetas), algunos sadhus (santos), renunciando al mundo alcanzan la realización y la liberación; algunos bhaktas (devotos) danzan en un éxtasis de amor no pudiendo contener la ola de felicidad, pero durante este tiempo toda una raza, amorfa y embrutecida, está sumergida en una profunda inercia; ¿se le puede llamar a eso realización espiritual, si el resto del colectivo humano queda al margen de la liberación?


El físico, el vital, el mental, el Supramental y el Ananda son los cinco planos del Espíritu y, escalando progresivamente estos planos, el hombre, en su evolución espiritual, se aproxima a la Perfección suprema. Cuando se alcanza el Supramental, resulta más fácil elevarse hasta este Ananda indivisible e infinito, establecerlo firmemente en sí y realizarlo, no sólo fuera del tiempo en el Parabrahman, sino en el propio cuerpo, en la vida, en el mundo. Así, el ser integral, la consciencia integral y el gozo integral se abren y toman forma en la vida. Ésta es la clave misma de mi yoga, su principio fundamental.


Este proceso no se efectúa sin esfuerzo. Al cabo de quince años, no he llegado más que al más bajo de los tres niveles del Supramental y me esfuerzo por hacer ascender hasta este nivel todas las actividades inferiores del ser. Pero una vez logrado eso, estoy convencido de que Dios otorgará a otros, a través de mí, la posibilidad de realizar el Supramental sin dificultades demasiado grandes. Será entonces cuando mi acción verdadera podrá comenzar. No estoy impaciente por ver mi obra cumplida: lo que deba llegar llegará cuando Dios lo quiera. Y ya no me siento llevado a agitarme como un loco ni a volcarme en la acción con la única fuerza del pequeño ego. Aunque lo que he emprendido no pueda ser realizado, no me turbaré: ésta no es mi obra, sino la de Dios. No responderé, así pues, a ninguna otra llamada; me moveré solo cuando Dios me empuje a ello.”


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